lunes, 31 de octubre de 2011

¿Que Es, Para Que Sirve Y Cómo Vive El Cabello?

El  cabello es un pelo que nace en el cuero cabelludo, y éste, a su vez,  es el nombre conque se designa a la piel de características especiales que recubre el cráneo del ser humano. 


  Científicamente definido, el cabello es una “excrecencia filamentosa y flexible que se desarrolla en la superficie libre de la piel del cuero cabelludo, como producto de modificaciones celulares producidas en su epidermis”.
Está compuesto de una parte libre o tallo (Scapus pili) y otra oculta o raíz (Radix pili) que se aloja en la depresión de la piel llamada folículo piloso (Foliculus pili). En la base de este folículo la raíz se abulta formando el bulbo piloso (Bulbus pili), que contiene al órgano generador del pelo, la papila pilosa (Papilla pili).
 
1) Tallo , o cabello visible. 2) Epidermis.3) Dermis. 4) Músculo erector del cabello. 5) Glándula sebácea. 6) Raíz, dentro del folículo piloso 7) Bulbo piloso 8) Capilar sanguíneo 9) Papila pilosa


Si bien las pautas culturales y los modelos estéticos generalmente aceptados hacen que una buena cabellera sea considerada como un importante factor de belleza y juventud (al punto que su ausencia sele relacionarse con los signos del deterioro físico y el envejecimiento), lo cierto es que la Naturaleza ha poblado de pelos al cuero cabelludo con la única función de proteger mejor la caja craneana del ser humano, reservorio del encéfalo, conjunto de los órganos más importantes para la vida.


En efecto, la cabellera tiene por finalidad principal preservar el cráneo de posibles traumatismos, de exposiciones prolongadas a rayos solares muy intensos y de temperaturas atmosféricas muy frías.


Como todo lo que vive, los órganos relacionados con el cabello necesitan ser adecuadamente nutridos y oxigenados. El alimento y el oxígeno se los suministra la sangre. Por lo tanto, una circulación sanguínea insuficiente en el cuero cabelludo, o una calidad de sangre con pobreza en su tasa de oxígeno y con déficit de sustancias nutricionales, suelen estar entre las causas principales de la alopecia, de la calvicie y de las diversas patologías que afectan al cabello.


De ahí, entonces, la importancia fundamental que tiene para la buena salud capilar (o para la recuperación y el fortalecimiento de la misma), restablecer, estimular y conservar en el cuero cabelludo una circulación arterial generosa y rica de elementos vitales.

Por lo tanto, y si bien la calvicie no es necesariamente el signo de una salud orgánica quebrantada (una persona calva puede gozar de una salud general razonablemente buena), corresponde afirmar, en cambio, que un organismo seriamente enfermo no mostrará nunca una cabellera exuberante y sana.


Generado por la papila pilosa, el cabello crece en el folículo piloso y, desarrollándose, sale al exterior de la epidermis. A medida que avanza a través del folículo piloso va siendo rodeado de una cobertura de queratina, sustancia muy resistente a la que el pelo debe su aspecto liso y brillante (la queratina es una escleroproteína fibrosa que también forma parte de las uñas, los tejidos córneos y la matriz orgánica del esmalte de los dientes). Cada pelo, entonces, está como encerrado en una funda de queratina que lo protege de las agresiones del medio exterior. Simultáneamente, la glándula sebácea del folículo piloso segrega una sustancia que lubrica al pelo naciente y también colabora a su apariencia brillante y a su protección.


Así pertrechado, el nuevo pelo emerge para cumplir un ciclo de vida que abarca de 2 a 6 años (depende de su lugar en el cuero cabelludo), cuando su salud es normal.
Cumplido dicho ciclo vital el cabello se desprende y cae. A ese fenómeno natural se debe que cuando nos peinamos podemos observar la presencia de algunos cabellos que quedan desprendidos entre los dientes del peine. Esta pérdida de cabellos es más abundante al lavarse la cabeza y en el primer peinado matinal, considerándose como normal una caída diaria (durante todo el transcurso del día) que incluya entre 15 y 60 cabellos.


 Es prácticamente imposible determinar el número exacto de cabellos que se pierden diariamente, ya que esto está muy relacionado con factores variables e interactuantes como, por ejemplo, estado de salud orgánica, edad, frecuencia de lavados, presencia y grados de caspa y seborrea, clase de cuidados (o falta de cuidados) que se preste al cabello, ingestión de medicamentos, régimen de vida y tipo de alimentación, hábitos que deparen alguna forma de intoxicación, época del año (el otoño es el período estacional en que más cabellos se desprenden), etc. De todos modos puede estimarse que una pérdida diaria que supere el número de 60 cabellos debe constituir una señal de preocupación.




Contrariando una falsa creencia muy generalizada que considera que un cabello caído se pierde para siempre, éste es inmediatamente sustituido por un nuevo cabello que nace para reemplazarlo. Cuando la salud capilar es normal, el proceso de caída de un cabello “viejo” y su sustitución por otro cabello nuevo se sucede sin interrupción durante toda la vida y sólo decrece en la vejez, cuando, por otra parte, también decrecen todos los ritmos vitales.


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